Estaban jugando un partido de fútbol la momia, Frankestein, Drácula y el hombre-lobo cuando de repente Frankestein cae al piso y se lesiona una pierna. El árbitro, que era un gallinazo ve que está sangrando y le pide a la momia que le preste un poco de su vendaje para parar la sangre. Drácula se acerca y le dice "Espere sr. juez, no lo venden todavía que ya estamos en pausa de hidratación".