Si es posible.
No somos la misma persona a los 20, a los 30 o a los 50 años. nuestras necesidades, valores, miedos y madurez cambian. Es natural que el tipo de persona que nos complementa y el tipo de amor que construimos evolucione con nosotros.. Un amor de juventud basado en el descubrimiento es tan real como un amor maduro basado en la estabilidad y el proyecto de vida compartido.