Tengo respeto por el judío común que respeta y se que muchos no son como Netanyahu que quiere salvar su culo a base de extender la guerra para tapar sus hechos de corrupción durante su mandato que he mencionado anteriomente que es el Sionismo como dijo mi buen amigo que comentó arriba lo detesto totalmente.
El avance del sionismo político en la región que está haciendo este señor no está respetando la soberanía y la fe de otros países que ha arrinconado históricamente a las comunidades cristianas originarias en Palestina y Jerusalén, no puedo ignorar el deterioro y la persecución silenciosa que sufren los custodios de los Lugares Santos bajo las políticas etnocéntricas de los sectores más radicales de Israel.
Por otro lado tenemos a un excelente idiota los argentinos de presidente actualmente, la tradición diplomática argentina. Siempre fue de neutralidad y paz, buscando preservar al país de conflictos ajenos, Milei rompe esto al declarar una "alianza incondicional" con Israel y mudar la embajada a Jerusalén Occidental. Esto es subordinar el interés argentino a una agenda extranjera, comprando conflictos ajenos en Medio Oriente e incrementando innecesariamente el riesgo de seguridad nacional que tenemos mas problemas actuales como el desempleo, el cierre de pymes, falta de inversiones y quien va a venir a invertir si además tiene un jefe de gabinete con altas sospechas de corrupción, en resumen nada a cambiando y siguen diciendo zurdo esto y aquello cuando en las listas que armaron los que menos tienen es gente idónea, aparte que se acabó rodeando de los mismos de siempre que tanto criticaba.
Mientras se margina a la vicepresidente que fué electa como el por el pueblo argentino que ella es Nacionalista y Católica que la trata de traidora cuando los traidores los tiene en su pequeño grupo de seguidores que tiene y además no ha recorrido casi nunca nuestras provincias, escupe a la fe mayoritaria de nuestro pueblo, las puertas de la Casa Rosada se abren de par en par para el gran capital transnacional. Los despachos donde antes se firmaba la soberanía hoy reciben a Eduardo Elsztain, a los Werthein y a delegaciones ultraortodoxas que pretenden tutelar los destinos de la patria a cambio de favores no meramente diplomáticos, si no, entregando algo a cambio porque tontos no somos.