El Eterno Enamorado
Esta historia urbana ocurrió en 1980, cuando el señor Arturo Chávez vio un maniquí de novia en el aparador de una tienda del centro de Hermosillo y sintió un amor profundo por él. Se dice que quedó tan cautivado que le compraba vestidos, lo visitaba diariamente y pasaba horas hablándole a través del cristal.