Es cierto que existe el altruismo recíproco: hacemos cosas buenas porque, a la larga, nos beneficia vivir en una sociedad que coopera. Pero también existen actos de bondad pura donde no hay testigos ni recompensas.
Ejemplo: La persona que rescata a un animal herido en medio de la nada o el donante anónimo. Si nadie lo ve, la "cara que muestran al mundo" deja de ser el motivo.