La acción no se centraría en la redistribución, sino en utilizar la igualdad de condiciones como una herramienta para maximizar la potencia y la competitividad global del Estado-nación.
Lanzaría un desafío nacional instantáneo para identificar a los individuos con la capacidad técnica y el impulso emprendedor más alto en áreas críticas: Defensa Cibernética, Energía Soberana, Biotecnología Avanzada y Manufactura de Alta Precisión.
El capital que ahora poseen por igual todos los ciudadanos sería estimulado a fluir hacia startups y proyectos dirigidos por estos talentos. No mediante impuestos o gasto público, sino creando un mecanismo de inversión privada acelerada que promueva la inversión patriótica y rentable en proyectos que refuercen la seguridad y la riqueza nacional, la recompensa es el éxito individual y el crecimiento del poder nacional.
Se emitiría una directriz temporal para que todo el capital ahora distribuido se centre en la adquisición y consolidación de industrias nacionales y patentes clave, evitando que caigan en manos extranjeras.
Mi objetivo sería asegurar que la infraestructura vital (telecomunicaciones, producción de alimentos estratégicos, puertos) permanezca bajo control y propiedad de ciudadanos nacionales, fortaleciendo la soberanía y la independencia económica.
Se eliminaría la regulación innecesaria y los trámites de permiso para las nuevas empresas que surjan durante este día, permitiendo que la competencia y la innovación actúen a máxima velocidad para crear campeones empresariales nacionales.